
Los institutos existentes ofrecían clases para estudiantes, no para adultos con treinta horas de trabajo encima.
Íñigo Crespo fundó MindPath Vault Tech en 2018 después de ocho años trabajando como coordinador de formación en una consultora de comercio exterior con sede en el barrio de San Telmo. En ese rol vio de cerca el mismo problema una y otra vez: profesionales con carreras sólidas que perdían oportunidades concretas, contratos, ascensos, proyectos internacionales, porque no podían sostener una conversación en inglés o redactar un correo en portugués sin ayuda. Los institutos de idiomas disponibles en ese momento ofrecían clases pensadas para estudiantes universitarios, no para adultos con treinta horas semanales de trabajo encima.
El primer año fue austero. MindPath Vault Tech arrancó con dos grupos de inglés en un aula alquilada en Palermo, materiales fotocopiados y una lista de espera que Íñigo gestionaba desde su teléfono. Lo que funcionó desde el principio fue la decisión de no superar ocho alumnos por grupo, algo que varios colegas le dijeron que era un error comercial. En 2020, cuando las clases presenciales se interrumpieron, la escuela migró a formato virtual en menos de dos semanas y no perdió ningún alumno activo. Ese período también fue el momento en que se desarrolló la plataforma de práctica asincrónica que hoy usan todos los estudiantes entre sesiones.
Hoy MindPath Vault Tech tiene sede propia en el barrio de Villa Crespo, en Buenos Aires, y trabaja con tres idiomas: inglés, portugués y francés. El equipo docente está formado por seis profesores, todos con experiencia previa en entornos corporativos o de formación empresarial. La escuela también ofrece programas de capacitación para empresas, que representan aproximadamente un tercio de la actividad total. Lo que no ha cambiado desde 2018 es el límite de ocho alumnos por grupo y la insistencia en que cada clase tenga un objetivo de comunicación concreto, no solo un tema gramatical.
